Ingredientes
12 láminas de pasta para lasagna (precocidas o frescas)
2 zucchinis en rodajas finas
2 berenjenas en rodajas finas
2 zanahorias ralladas
200 g de espinaca fresca
1 cebolla picada
2 dientes de ajo picados
400 g de salsa de tomate casera
300 g de ricotta
200 g de mozzarella rallada
100 g de queso parmesano rallado
100 g de queso parmesano rallado
100 g de queso parmesano rallado
opcional ( champiñones )
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Preparacion
Preparar las verduras: saltea cebolla y ajo en aceite de oliva. Añade zucchini, berenjena y zanahoria.( opcional agregar champiñones ) Cocina hasta que estén tiernas. Agrega la espinaca y deja que reduzca.
Salsa: incorpora la salsa de tomate al sofrito de verduras. Ajusta sal, pimienta y orégano. Cocina 10 minutos.
Montaje: en una fuente para horno, coloca una capa de salsa de tomate con verduras, luego láminas de pasta, después ricotta y mozzarella. Repite hasta terminar.
Finalizar: cubre con queso parmesano rallado.
Hornear: cocina en horno precalentado a 180 °C durante 35–40 minutos, hasta que esté dorada y burbujeante.
Reposo: deja reposar 10 minutos antes de cortar y servir.
✅ Consejos Utiles
- Usa pasta fresca para una textura más suave y auténtica.
- Escurre bien las verduras para evitar exceso de líquido en la lasagna.
- Añade albahaca fresca entre capas para un aroma más intenso.
- Deja reposar antes de servir: se corta mejor y mantiene su forma.
💪 Beneficios
- Rica en fibra y vitaminas gracias a las verduras.
- Fuente de proteínas vegetales por la ricotta y espinaca.
- Plato completo y saciante, ideal para almuerzos familiares.
- Bajo en grasas si se usa queso reducido en grasa.
Bebidas que acompañan la receta
- Vino tinto joven (Malbec o Merlot): su cuerpo medio complementa la intensidad del tomate y el queso.
- Vino blanco seco (Sauvignon Blanc): su acidez fresca equilibra la cremosidad de la ricotta y mozzarella.
- Agua con gas y rodajas de limón: limpia el paladar y refresca entre bocados, ideal para un plato con queso.
- Té frío de hierbas (menta o manzanilla): aporta ligereza y contrasta con la textura densa de la lasagna.
