Masa de Pizza Napolitana Tradicional Italiana con Fermentación Lenta y Borde Aireado

Por carlos Soria , bloguero de cocina

Compartiendo recetas fáciles y llenas de sabor.

Publicado el 1 abril, 2026 · 0 comentarios Valoración promedio: ★★★★★ (1 votos)

Inspirada en la tradición pizzera de Nápoles, esta masa se prepara con harina, agua, sal y una pequeña cantidad de levadura. La fermentación lenta desarrolla su sabor y elasticidad, mientras el formado manual conserva el aire del borde. El resultado es una base fina, flexible y ligera, ideal para preparar pizzas caseras con tomate, mozzarella, albahaca y otros ingredientes.

Masa de pizza napolitana tradicional con borde aireado y fermentación lenta

Masas basicas, Pizzas y Tartas

Dificultad

media

Tiempo de Preparacion

30 minutos

Tiempo de Coccion

1 a 8 minutos, según la temperatura máxima disponible

Tiempo Total

24 horas y 40 minutos aproximadamente

Porciones

Rinde 2 pizzas napolitanas de aproximadamente 28-30 cm

🥘 Ingredientes

● 500 g de harina de trigo tipo 00, preferentemente de fuerza media-alta
● 325 ml de agua fría o a temperatura ambiente
● 15 g de sal fina
● 1 g de levadura seca instantánea
● Harina de trigo extra para estirar y formar las pizzas

Te puede interesar nuestra categoría de Legumbres

👨‍🍳 Preparación

1 – Disuelve la levadura

Primero, coloca el agua en un recipiente amplio y disuelve la levadura con movimientos suaves. No necesitas activar previamente la levadura; una cantidad pequeña será suficiente para conseguir una fermentación lenta y desarrollar mejor el sabor de la masa.

2 – Incorpora la harina

Luego, añade aproximadamente el 80 % de la harina y mezcla con una cuchara o con la mano hasta formar una preparación húmeda y uniforme. Todavía no busques una masa completamente lisa, ya que el amasado continuará después.

3 – Agrega la sal

A continuación, incorpora la sal y mezcla hasta distribuirla por toda la masa. Después, añade gradualmente el resto de la harina mientras amasas, evitando incorporar más cantidad de la necesaria para corregir la sensación pegajosa inicial.

4 – Amasa hasta desarrollar gluten

Seguidamente, trabaja la masa durante 10 a 15 minutos, alternando amasado y pequeños descansos. Debe transformarse progresivamente en una masa suave, elástica y apenas pegajosa, capaz de mantener su forma sin resultar dura.

5 – Realiza un primer reposo

Mientras tanto, forma una bola y colócala en un recipiente ligeramente cubierto. Déjala descansar durante 30 minutos a temperatura ambiente para que la harina termine de hidratarse y el gluten se relaje antes de comenzar la fermentación prolongada.

6 – Prepara la fermentación lenta

Posteriormente, cubre el recipiente y lleva la masa al refrigerador durante aproximadamente 18 a 24 horas. El frío ralentiza la actividad de la levadura y permite desarrollar aromas más complejos, además de mejorar la estructura de la masa.

7 – Divide y bolea

Después de la fermentación en frío, retira la masa y deja que pierda parte del frío. Divide en dos porciones de unos 420 g y forma bolas tensas, procurando cerrar la base sin desgarrar la superficie.

8 – Realiza la segunda fermentación

Luego, coloca las bolas en recipientes individuales ligeramente enharinados y déjalas reposar entre 3 y 4 horas a temperatura ambiente. Estarán listas cuando hayan aumentado de volumen y se sientan aireadas y flexibles.

9 – Estira sin eliminar el borde

A continuación, vuelca una bola sobre abundante harina y presiona suavemente desde el centro hacia afuera con las yemas de los dedos. Conserva un borde de unos 1,5 a 2 cm sin aplastarlo para mantener el aire acumulado durante la fermentación.

10 – Forma el disco

Del mismo modo, gira la masa mientras continúas extendiendo el centro hasta conseguir un disco de aproximadamente 28 a 30 cm. Evita utilizar rodillo, ya que puede expulsar el gas responsable del característico borde aireado.

11 – Cocina a máxima temperatura

Finalmente, coloca la masa sobre una superficie muy caliente y añade los ingredientes elegidos con moderación. Hornea a la máxima temperatura que permita tu horno, idealmente 400-450 °C, hasta que el borde esté inflado y dorado.

👉 Para dominar masas y técnicas, revisa nuestra Guía Completa de Panadería y Repostería.

⏳ Tiempo de reposo y fermentación

24 horas aproximadamente

🌟 Características

Borde alto y aireado

La fermentación prolongada permite desarrollar una estructura con pequeñas bolsas de aire que se expanden intensamente durante el horneado. El resultado es un cornicione ligero, flexible y ligeramente crujiente en su superficie.

Centro fino y flexible

El centro de la pizza debe quedar considerablemente más fino que el borde, pero conservar suficiente estructura para sostener la cobertura. Su textura resulta tierna y flexible, especialmente cuando se cocina a temperatura muy elevada.

Sabor desarrollado

Una fermentación lenta proporciona más tiempo para que la masa desarrolle aromas y matices. Además, el uso moderado de levadura evita que predomine su sabor y permite que destaquen la harina y los productos de la fermentación.

Masa elástica

Una correcta hidratación y un buen desarrollo del gluten producen una masa que puede estirarse sin romperse. Después del reposo, debe sentirse suave y extensible, facilitando la formación manual del disco sin necesidad de rodillo.

🌾 Tipo de harina

Harina tipo 00

La harina italiana tipo 00 es habitual para pizzas de estilo napolitano por su molienda fina y capacidad de formar masas suaves y extensibles. Conviene elegir una harina indicada para fermentaciones prolongadas.

Fuerza adecuada

Para una fermentación lenta de 24 horas, una harina con fuerza suficiente ayuda a mantener la estructura durante el reposo. Si la harina es demasiado débil, puede perder tensión y resultar difícil de manipular después de varias horas.

Alternativas disponibles

Si no encuentras harina italiana, puedes utilizar una harina de trigo de fuerza o una harina panificable con buena capacidad de absorción. El resultado puede variar ligeramente en elasticidad, hidratación y textura del borde.

Ajuste según absorción

No todas las harinas absorben exactamente la misma cantidad de agua. Por eso, si utilizas otra variedad, reserva una pequeña parte del líquido y añádela progresivamente hasta conseguir una masa suave y manejable.

💧 Hidratación y consistencia

Proporción de agua

Esta fórmula utiliza aproximadamente un 65 % de hidratación, una proporción que proporciona suficiente humedad para conseguir una masa flexible y un borde ligero. También facilita trabajar el disco sin convertirlo en una preparación excesivamente pegajosa.

Textura correcta

Al terminar el amasado, la masa debe sentirse suave, elástica y ligeramente húmeda, pero no líquida. Una pequeña adherencia inicial es normal y suele disminuir a medida que el gluten se desarrolla y la harina absorbe el agua.

Ajuste durante el amasado

Si la masa está demasiado seca, incorpora unas gotas de agua y continúa trabajando. En cambio, si resulta excesivamente pegajosa, evita añadir grandes cantidades de harina; deja reposar unos minutos y vuelve a amasar.

Evolución durante el reposo

Después de la fermentación, la masa se vuelve más extensible y adquiere una estructura llena de pequeñas burbujas. Esta transformación permite estirarla con mayor facilidad y favorece la formación del borde inflado durante el horneado.

👐 Amasado y desarrollo del gluten

Integración inicial

Comienza mezclando agua, levadura y harina hasta que no queden zonas secas. Esta primera etapa no necesita demasiada fuerza, porque el reposo posterior facilita la hidratación y reduce el esfuerzo necesario durante el amasado.

Desarrollo de elasticidad

Durante el amasado, la masa pasa de ser irregular y pegajosa a convertirse en una estructura lisa y elástica. El objetivo es conseguir suficiente fuerza para retener los gases producidos durante la fermentación.

Prueba de membrana

Para comprobar el desarrollo del gluten, toma una pequeña porción y estírala cuidadosamente entre los dedos. Si puede formar una película fina sin romperse inmediatamente, la masa presenta una buena estructura para continuar.

Evita sobretrabajarla

Un amasado excesivamente prolongado puede calentar innecesariamente la masa y dificultar su manejo. Si notas que está demasiado tensa, déjala descansar unos minutos antes de continuar para permitir que el gluten se relaje.

Primera etapa

Después del amasado, un reposo corto a temperatura ambiente permite que la masa se relaje antes de entrar al refrigerador. Este descanso también ayuda a que la harina termine de absorber el agua de manera uniforme.

Fermentación en frío

La refrigeración durante 18 a 24 horas ralentiza la actividad de la levadura y favorece el desarrollo gradual de aromas. Además, permite organizar la preparación con anticipación y mejora la extensibilidad de la masa.

Temperatura ambiente

La temperatura de la cocina influye directamente en la velocidad de fermentación. En ambientes cálidos, controla las bolas con mayor frecuencia; si hace frío, pueden necesitar más tiempo antes de alcanzar el punto adecuado.

Segunda fermentación

Una vez divididas las porciones, el reposo final a temperatura ambiente permite que las bolas recuperen actividad y se llenen de gas. Estarán listas cuando se vean relajadas, infladas y puedan estirarse sin resistencia excesiva.

🔪 Estirado y formado

Espesor del centro

El centro debe quedar fino y uniforme, mientras el borde conserva mayor grosor. Presiona desde el centro hacia afuera con las yemas, avanzando gradualmente para distribuir el aire sin expulsarlo de la zona exterior.

Técnica manual

Evita el rodillo y no aplastes el borde durante el formado. Gira la masa mientras amplías el disco con movimientos suaves, dejando que su propio peso y elasticidad ayuden a alcanzar unos 28-30 cm.

Conserva el aire

Las burbujas acumuladas durante la fermentación son fundamentales para conseguir un cornicione voluminoso. Manipula la masa lo menos posible y evita pinchar las bolsas de aire que aparecen cerca del perímetro.

Traslado a la pala

Cuando el disco tenga el tamaño adecuado, pásalo a una pala ligeramente enharinada y trabaja con rapidez. Añade la cobertura inmediatamente para evitar que la masa absorba demasiada harina y se adhiera a la superficie.

🔥 Cocción y horneado

Temperatura máxima

Un horno doméstico debe precalentarse al máximo posible durante suficiente tiempo para que la piedra o acero acumulen calor. En hornos profesionales de pizza, temperaturas cercanas a 430-485 °C permiten cocciones mucho más rápidas.

Superficie de cocción

La piedra refractaria o el acero para pizza ayudan a transferir calor rápidamente a la base. Precalienta la superficie durante al menos 45 minutos para conseguir una base cocida y un borde bien desarrollado.

Tiempo de cocción

A temperaturas domésticas máximas, la pizza puede necesitar aproximadamente 5 a 8 minutos. En un horno napolitano cercano a 450 °C, la cocción puede completarse en alrededor de 60 a 90 segundos.

Resultado esperado

La pizza terminada debe presentar un borde inflado con pequeñas zonas tostadas, centro flexible y base cocida. El cornicione puede mostrar algunas manchas oscuras características de una cocción intensa y rápida.

🍕 Usos de la masa

Pizza Margherita

La masa resulta ideal para una Margherita sencilla con tomate, mozzarella, albahaca y un hilo de aceite de oliva. Una cobertura moderada permite que el borde se desarrolle correctamente y que la masa continúe siendo protagonista.

Pizza Marinara

La Marinara utiliza tomate, ajo, orégano y aceite de oliva, por lo que resulta especialmente adecuada para esta masa. Su cobertura ligera evita sobrecargar el centro y permite apreciar mejor la textura obtenida mediante fermentación lenta.

Pizza de vegetales

También puedes utilizarla con vegetales previamente asados, mozzarella y hierbas frescas. Conviene controlar la cantidad de ingredientes húmedos para evitar que el centro pierda firmeza durante el horneado.

Pizza familiar

Aunque el estilo napolitano tradicional se prepara individualmente, la masa puede adaptarse a una pizza de mayor tamaño. En ese caso, conserva un borde generoso y evita colocar demasiada cobertura en el centro.

💡 Consejos útiles

Pesa todos los ingredientes

Utilizar una balanza permite mantener constante la relación entre harina, agua, sal y levadura. En masas de fermentación lenta, pequeñas diferencias pueden modificar el ritmo de fermentación y la textura final.

Controla la temperatura

La temperatura del agua y del ambiente afecta directamente la actividad de la levadura. Si la cocina está muy cálida, utiliza agua más fresca y controla el tiempo para evitar que la masa fermente demasiado rápido.

No añadas harina de más

Durante el amasado puede parecer que la masa necesita más harina, pero muchas veces solo necesita descanso. Agregar demasiado puede reducir la hidratación y producir una pizza más pesada, seca y con menor capacidad de expansión.

Respeta los reposos

La fermentación lenta necesita tiempo para desarrollar sabor y estructura. Evita acortar los descansos únicamente porque la masa ya haya aumentado de volumen, ya que la extensibilidad también depende del tiempo de fermentación.

🧊 Conservación

Refrigeración

Las bolas de masa pueden mantenerse refrigeradas aproximadamente 24 a 48 horas si están bien cubiertas. Utiliza recipientes cerrados para evitar que la superficie se reseque y retira la masa con suficiente anticipación antes de estirarla.

Congelación

Puedes congelar las bolas después de dividirlas y bolearlas, preferentemente dentro de recipientes o bolsas herméticas. La textura puede cambiar ligeramente después de descongelarlas, aunque continúan siendo útiles para pizzas caseras.

Descongelado

Para descongelar, pasa la bola al refrigerador con varias horas de anticipación y después déjala a temperatura ambiente. Evita acelerar el proceso con fuentes directas de calor porque pueden alterar la actividad de la levadura.

Recuperación de la masa

Una masa refrigerada correctamente no necesita volver a amasarse antes de utilizarla. Déjala relajarse a temperatura ambiente y estírala con suavidad para conservar las burbujas desarrolladas durante la fermentación.

🔄 Variantes

Fermentación de 48 horas

Puedes prolongar la fermentación en frío hasta unas 48 horas utilizando una cantidad muy pequeña de levadura y una harina capaz de soportar ese tiempo. El sabor será más desarrollado y la masa puede resultar aún más extensible.

Hidratación más alta

Una versión con 67-70 % de hidratación puede producir un borde más ligero y una miga más abierta, aunque también resulta más pegajosa y requiere mayor experiencia durante el amasado y el formado.

Harina integral parcial

Puedes sustituir una pequeña proporción de la harina blanca por harina integral. El resultado tendrá un sabor más intenso y una textura algo más rústica, aunque necesitará ajustar ligeramente la cantidad de agua.

Masa con prefermento

Otra alternativa consiste en incorporar un prefermento para desarrollar aromas más complejos. Esta variante requiere modificar las proporciones de agua, harina y levadura, por lo que debe calcularse el aporte del prefermento.

⚠️ Errores frecuentes

Masa demasiado pegajosa

Una masa hidratada puede sentirse pegajosa al principio, especialmente durante el amasado. Antes de añadir harina, deja que repose unos minutos y vuelve a trabajarla; normalmente el gluten y la hidratación mejoran su manejo.

Masa demasiado seca

Si la masa queda dura y se rompe al estirarla, probablemente necesita más hidratación o tiempo de reposo. Añadir pequeñas cantidades de agua durante el amasado es preferible a corregirla con un exceso de harina.

Masa que no fermenta

Una fermentación lenta puede parecer inactiva durante las primeras horas, especialmente en frío. Comprueba la temperatura, la fecha de la levadura y el tiempo transcurrido antes de aumentar la cantidad de levadura.

Borde compacto

Si el borde queda bajo y sin aire, probablemente fue aplastado durante el formado o la masa no fermentó suficientemente. Manipula el perímetro con delicadeza y asegúrate de que las bolas estén relajadas antes de estirarlas.

🧮 Valor nutricional

Valores aproximados por pizza, sin contar la cobertura:

  • Calorías: 690 kcal
  • Proteínas: 22 g
  • Grasas: 3 g
  • Carbohidratos: 140 g

Los valores son aproximados y corresponden únicamente a la masa. Pueden variar según el tipo de harina, la cantidad de agua utilizada y el tamaño final de cada pizza. Las coberturas modificarán considerablemente el aporte nutricional.


👉 Mejora tus preparaciones con la Guía Completa de Panadería y Repostería.

Te gustó esta receta ? entonces no te pierdas nuestra receta de : Revuelto Gramajo argentino clásico con papas fritas crocantes, jamón y huevo cremoso

Valorar Receta !

★ ★ ★ ★ ★

Dejá un comentario